Por favor, use este identificador para citar o enlazar este ítem: http://hdl.handle.net/11531/99249
Título : España como puente transatlántico: El papel de España en la política de la UE hacia Hispanoamérica
Autor : Robles López, Asensio
Gortázar Colón de Carvajal, Lucía
Universidad Pontificia Comillas, Facultad de Ciencias Humanas y Sociales
Fecha de publicación : 2026
Resumen : Este trabajo analiza en qué medida España ha logrado transformar su capital relacional con Hispanoamérica (histórico, económico y humano) en influencia política efectiva dentro de la política exterior de la Unión Europea. La pregunta es relevante porque España ocupa una posición singular entre los Estados miembros de la UE: es el segundo mayor inversor en la región por detrás de Estados Unidos, el segundo emisor de remesas hacia Hispanoamérica por volumen, y el único socio europeo con una política regional propia hacia el conjunto de la región. Sin embargo, esa singularidad no ha generado de forma automática una capacidad de influencia sostenida dentro del sistema europeo. El trabajo adopta un enfoque cualitativo basado en el análisis de tres casos: la reactivación de las Cumbres UE-CELAC en julio de 2023, el acuerdo entre la Unión Europea y el MERCOSUR, y la presidencia española del Consejo de la UE en el segundo semestre de 2023. Los tres casos se seleccionan porque activan mecanismos institucionales distintos dentro de la UE y permiten evaluar la influencia española en tres planos diferenciados: la fijación de la agenda, la configuración de normas y la ejecución de políticas. El marco teórico combina el constructivismo, el interregionalismo y el análisis de potencias medias. Los resultados muestran que la influencia de España sobre la política de la UE hacia Hispanoamérica es real pero episódica. Es mayor cuando coincide una ventana institucional favorable, como la presidencia rotatoria del Consejo, con un alineamiento entre los intereses españoles y los objetivos europeos más amplios, como la diversificación de socios o la autonomía estratégica. En 2023, esa coincidencia se produjo con claridad: España logró reactivar el diálogo birregional, comprometer recursos concretos bajo la iniciativa Global Gateway y dar impulso político al acuerdo con MERCOSUR. Cuando esa ventana se cierra, la influencia se diluye. El caso MERCOSUR ilustra también los límites del modelo: la influencia española fue rastreable en el Consejo pero escasa en el Parlamento Europeo, donde la votación de enero de 2026 sobre el dictamen al Tribunal de Justicia demostró que ningún Estado miembro controla todas las fases del proceso. En la dimensión geopolítica y económica, el trabajo concluye que España tiene una ventaja comparativa real frente a otros socios europeos, pero que esa ventaja no puede sostenerse sobre el capital histórico y cultural por sí solo. En un entorno donde China ha multiplicado por cuarenta y tres su comercio con la región en dos décadas y donde la competencia geoeconómica se mide en infraestructuras, financiación y cadenas de suministro, la influencia de España 2 depende de su capacidad para actuar como catalizador dentro del marco europeo: traducir su conocimiento del terreno y sus redes empresariales en proyectos concretos y resultados verificables. La agenda de minerales críticos y transición energética —donde la región concentra el 62% de las reservas mundiales de litio— es el espacio donde esa función tiene mayor recorrido estratégico. La conclusión central del trabajo es que España opera como una potencia media con influencia contingente: brillante en los momentos de presidencia, menos visible en los intervalos. Consolidar esa influencia exige construir una estrategia de Estado hacia Hispanoamérica que sobreviva a los ciclos electorales, asignar recursos sostenidos y desarrollar una diplomacia parlamentaria europea que hasta ahora ha recibido menos atención que la diplomacia de Consejo.
This paper examines the extent to which Spain has been able to translate its relational capital with Latin America (historical, economic, and human) into effective political influence within the European Union's foreign policy. The question is relevant because Spain occupies a singular position among EU member states: it is the second largest investor in the region after the United States, the second largest sender of remittances to Latin America by volume, and the only European partner with a comprehensive regional policy of its own toward the area. Yet this singularity has not automatically generated a sustained capacity for influence within the European system. The paper adopts a qualitative approach based on the analysis of three cases: the reactivation of the EU-CELAC Summits in July 2023, the agreement between the European Union and MERCOSUR, and the Spanish Presidency of the EU Council in the second half of 2023. The three cases are selected because they activate different institutional mechanisms within the EU and allow influence to be assessed across three distinct dimensions: agenda-setting, norm configuration, and policy execution. The theoretical framework combines constructivism, interregionalism, and middle power analysis. The findings show that Spain's influence over EU policy toward Latin America is real but episodic. It is strongest when a favourable institutional window, such as the rotating Council Presidency, coincides with an alignment between Spanish priorities and broader European objectives, including partner diversification and strategic autonomy. In 2023, that coincidence materialised clearly: Spain succeeded in relaunching the biregional dialogue, committing concrete resources under the Global Gateway Investment Agenda, and providing decisive political momentum to the MERCOSUR agreement. When that window closes, influence dissipates. The MERCOSUR case also illustrates the limits of the model: Spanish influence was traceable in the Council but limited in the European Parliament, where the January 2026 vote requesting a Court of Justice opinion demonstrated that no single member state controls all phases of such a complex institutional process. On the geopolitical and economic dimension, the paper concludes that Spain holds a genuine comparative advantage over other European partners, but that this advantage cannot be sustained on historical and cultural capital alone. In an environment where China has multiplied its trade with the region by a factor of forty-three over two decades and where geoeconomic 4 competition is measured in infrastructure, financing, and supply chains, Spain's influence depends on its capacity to act as a catalyst within the European framework: translating its ground-level knowledge and business networks into concrete projects and verifiable outcomes. The critical minerals and energy transition agenda —where the region holds 62% of the world's identified lithium reserves— is the area where this facilitating role has the greatest strategic scope. The paper's central conclusion is that Spain operates as a middle power with contingent influence: effective during Council Presidencies, less visible in between. Consolidating that influence requires building a state-level strategy toward Latin America that outlasts electoral cycles, allocating sustained resources, and developing a European parliamentary diplomacy that has so far received less attention than Council-level engagement.
Descripción : Grado en Administración y Dirección de Empresas y Grado en Relaciones Internacionales
URI : http://hdl.handle.net/11531/99249
Aparece en las colecciones: TFG, TFM (temporales)

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