El artículo reflexiona filosóficamente sobre Europa a partir de la relación entre la Biblia y la tradición griega. El autor plantea la pregunta por la identidad europea y examina cómo las herencias bíblica y griega permiten comprender su historia, su pensamiento y su configuración política. Frente a una concepción cerrada o autosuficiente de Europa, se destaca la importancia de la alteridad y del encuentro con el otro. La reflexión aborda especialmente la tradición bíblica como fuente de responsabilidad hacia el prójimo y la tradición griega como elemento fundamental para la comprensión filosófica y política. Ambas tradiciones aparecen como componentes esenciales, aunque no exclusivos, de una Europa marcada por tensiones internas. El artículo propone así pensar Europa desde la pluralidad de sus fuentes y desde una responsabilidad ética y política abierta al otro.