Colchones de capital y estabilidad financiera: un análisis comparativo entre los bancos de Estados Unidos bajo el marco de Basilea III

Abstract

Este trabajo analiza cómo se relacionan los colchones de capital de los bancos estadounidenses con su actividad crediticia entre 2020 y 2024. El tema parte de una pregunta que se han planteado los reguladores desde el COVID-19: si los colchones de capital se diseñaron precisamente para usarse en momentos de crisis, ¿por qué los bancos no los usaron? La evidencia muestra que, en lugar de desplegar ese capital, la mayoría de entidades prefirió mantener niveles muy por encima de lo exigido. Para estudiar esta cuestión en el contexto de Estados Unidos, se ha utilizado una base de datos de 83 bancos cotizados, recopilando el CET1 ratio real y el CET1 requirement a partir de informes 10-K y comunicados de la Reserva Federal, y calculando a partir de ahí el management buffer, variable central del análisis. Con esos datos, y usando Power BI como herramienta de análisis exploratorio, se examina cómo evolucionan las expectativas de crédito a uno y tres años según el nivel de colchón de cada banco, y si existen diferencias según su tamaño o su ubicación geográfica. Los resultados apuntan a que los bancos con más colchón de capital sí muestran mayor disposición a prestar, sobre todo a partir de 2022, aunque ese efecto no se mantiene igual de claro a tres años vista. También se observa un patrón muy marcado por tamaño: los grandes bancos sistémicos operan con colchones mucho más reducidos que los bancos regionales pequeños y medianos, debido a que el regulador les exige más capital. Asimismo, se identifica un patrón geográfico relevante, con mayores colchones en los bancos del interior del país frente a los de los grandes centros financieros. En conjunto, estos resultados aportan evidencia adicional al debate sobre si los colchones de capital funcionan realmente como la herramienta macroprudencial que se pretendía que fueran.
This paper examines how capital buffers held by U.S. banks relate to their lending activity between 2020 and 2024. The topic stems from a question regulators have asked since COVID-19: if capital buffers were specifically designed to be used during crises, why did banks not use them? Evidence shows that, instead of deploying this capital, most institutions chose to maintain levels well above what was required. To study this question in the U.S. context, a database of 83 listed banks was used, collecting actual CET1 ratios and CET1 requirements from 10-K filings and Federal Reserve announcements, and calculating from these the management buffer, the central variable of the analysis. Using this data, and Power BI as an exploratory analysis tool, the paper examines how one- and three-year credit expectations evolve according to each bank's buffer level, and whether differences exist based on size or geographic location. The results suggest that banks with larger capital buffers do show a greater willingness to lend, particularly from 2022 onwards, although this effect is less clear over a three-year horizon. A clear size-based pattern also emerges: large systemic banks operate with substantially smaller buffers than small and mid-sized regional banks, as regulators require more capital from the former. A relevant geographic pattern is also identified, with larger buffers among banks located inland compared to those in major financial centers. Together, these findings contribute additional evidence to the debate on whether capital buffers actually function as the macroprudential tool they were intended to be.
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KBA, Colchones de capital, CET1, management buffer, Basilea III, crédito bancario, COVID-19, Capital buffers, CET1, management buffer, Basel III, bank lending, COVID-19

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